sábado, 10 de marzo de 2012


CICLO B – TIEMPO DE CUARESMA – DOMINGO III
(P. José Mª Doménech SDB)
Dios nos da su ley para que vivamos con paz y dignidad; pero los cristianos, hijos de Dios en Cristo, ponemos a Cristo en el centro de todo
Ex. 20, 1-17:           "Dios pronunció estas palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, el que te hice salir de Egipto... No tendrás otros dioses delante de Mí... yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso... No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios... Acuérdate del día sábado... día de descanso en honor del Señor, tu Dios... Honra a tu padre y a tu madre... No matarás, no cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio... No codiciarás..."
Salmo: 118:            "Señor, Tú tienes palabras de Vida Eterna".
1Cor. 1, 22-25:       "Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que has sido llamados... la locura de Dios es más sabia... y la debilidad de Dios es más fuerte..."
Jn. 2, 13-25:            "Se acercaba la Pascua... Jesús subió a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores... Hizo un látigo... y los echó a todos del templo... dijo...:«Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio»... los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar»... él se refería al templo de su cuerpo... muchos creyeron..., pero Jesús no se fiaba de ellos, porque... sabía lo que hay en el interior del hombre".
La palabra del Señor es pura, dice el salmo. No es como la humana, que demasiadas veces tiene intenciones ocultas que la desfiguran y la hacen poco fiable. Por eso, fiarse de Dios y apoyarse en Él es lo más inteligente que una persona puede hacer: supera toda posible sabiduría.
Todos decimos querer justicia, pues decir lo contrario nos haría sospechosos a los ojos de todo el mundo, pero, ¿qué quiere de verdad nuestro interior real, que es el que manda? ¿Qué pretende nuestro corazón y no dicen nuestros labios? ¿Qué demuestran los hechos de la vida?
Una persona se muestra digna por la orientación de su vida y las decisiones que toma a cada momento, no por su apariencia. A más respeto y verdad en sus relaciones, más dignidad.
¿Tiene algo de malo hacer negocio? La respuesta es obvia: no. Pero sí es malo abusar y degradar a las personas para lograrlo. Contra esto es contra lo que se rebeló Jesús. Se usaba la casa de su Padre, degradando su sentido, para sacar ventaja económica o de otro tipo.
Sólo si la religión es para abrirse a Dios con docilidad, vivimos con pureza de corazón.
Dios quiere lo mejor para sus hijos, pero, antes, éstos deben abrirse sinceramente a su hermano
La ley de Dios es a favor del hombre: le saca de la barbarie del egoísmo y le abre a la voluntad de buscar el bien de los demás y de respetar sus derechos, como él desea ser respetado.
¡Es fantástico saber que Dios nos dio el medio seguro para ser mejores personas cada día!
Pablo nos muestra el don de la vida en Cristo –sabiduría de Dios– como camino real de libertad
Vivir a Cristo y su entrega lleva a la persona ser más libre, sabia y fuerte, sin añadir nada externo a lo que ya es en su interior: sólo debe aceptar ser dócil al que le ama y él mismo ama.
Los que se creen sabios, piden que Dios sea como ellos dicen; los se creen dueños de la religión, y negocian con ella, exigen que Dios demuestre su derecho a mandar algo. Los que creemos en el Amor que nos da su Vida, aprendemos a darla como Cristo, aunque no seamos valorados.
Cristo nos purifica del gravísimo error de no buscar honestamente a Dios, sino a uno mismo.
Para una persona religiosa la peor desgracia es que, en el fondo, se busque a sí misma. La religión verdadera se expresa en el don de la propia vida para el bien de los que Dios ama.
Los comerciantes del templo servían a otro dios y, para eso, usaban a Dios y al hombre.
La reacción del Señor fue de amor para despertar la conciencia y liberarnos de toda esclavitud, a la que nos acostumbramos, atrapados por el dios riqueza, fama, dominio, poder, placer.
Pidamos a María dejarnos liberar por la cruz de Cristo para vivir en la Voluntad de Dios.

domingo, 19 de febrero de 2012


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO VII
P. José Mª Doménech SDB
¡Dios es Amor fiel!: su perdón es gratuito y la intercesión de la Comunidad nos abre a esta alegría que sana y construye una vida nueva.
Is. 43, 18-19.20c-22.24b-25:  "No se acuerden de las cosas pasadas... yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?... Pero tú no me has invocado, Jacob, porque te cansaste de mí, Israel. ¡Me has abrumado, en cambio, con tus pecados...! Pero soy yo, sólo yo, el que borro tus crímenes... y ya no me acordaré de tus pecados".
Salmo: 40:                                 "Sáname, Señor, porque pequé contra Ti".
2Cor. 1, 18-22:                          "Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con Uds. no es hoy ‘sí’, y mañana ‘no’. Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado... no fue “sí” y “no”, sino solamente “sí”... Las promesas de Dios encuentran su “sí” en Jesús... y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a Uds.;... el que también ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu".
Mc. 2, 1-12:                               "Jesús volvió a Cafarnaún... Se reunió tanta gente, que no había más lugar... Le trajeron... a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres... levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba y... descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la Fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Unos escribas... pensaban...: «...¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?» Jesús... les dijo: «...Para que Uds. sepan que le Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, –dijo al paralítico–: yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Él se levantó delante de todos, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual»".
Hoy la misma palabra “pecado” tiene mala prensa. Sin embardo, ahí está en nuestra vida y nos resulta un pasado muy pesado. De hecho, el pecado nos separa del Amor de Dios y enrarece todas nuestras relaciones. Si nos acostumbramos a él, y éste se hace casi cultura, como parece que hoy nos sucede, lleva a la parálisis moral y todos, personas y sociedades, se van deteriorando hasta su destrucción. No importa a quién o a qué se culpe: ¡ésta es la realidad y nos duele!
El pueblo de Dios se acostumbró a tener a Dios ‘a su disposición’ y acabó tratando de hacerlo su ‘ídolo’, es decir, imagen-servidor del ser humano: no lo escuchaba, ni estaba dispuesto a obedecerle. Se hicieron esclavos de sus caprichos y soberbia, hasta ser destruidos por ellos.
Dios es Amor y su fidelidad nunca cede a la degradación de su pueblo. Dios siempre tiene la última palabra, como tuvo y tiene la primera con su propuesta de bendición, perdón y Vida. Nos toca a nosotros responder: aceptar o rechazar. En ello nos va la vida y la dignidad.
El pecado duele a Dios porque nos perjudica; pero Él no se separa de nosotros porque nos ama
El Amor de Dios nos recrea, si aceptamos habernos separado de Él por nuestra rebeldía.
La Misericordia de Dios nos da el perdón para poder renovar y sanar nuestra conciencia.
La fidelidad de Dios es concreta, histórica, nos acompaña en todo nuestro caminar y no cambia
Pablo es acusado de inconstancia por los Corintios y él se defiende apoyado en el Dios fiel.
Cristo es signo pleno de la fidelidad de Dios: de Él Pablo aprendió a dar su propia vida.
El “Sí” cristiano dice la fidelidad de Dios y la propia voluntad de serlo también nosotros.
La Fe de la Comunidad nos lleva a Cristo y éste nos da la Misericordia de Dios que salva y sana
El pecado paraliza el futuro de renovación interior de la persona. La Fe de la Comunidad lleva al hermano paralizado ante el Amor de Dios que perdona y le abre a un futuro renovado.
Para Dios somos importantes. Él cuida nuestro presente para que tengamos un futuro digno. El perdón que siempre nos ofrece es signo de este Amor Providente. Lo vital es acercarse.
Pidamos a María ayudar a los hermanos a que se acerquen a Jesús que desea perdonarles.

domingo, 12 de febrero de 2012


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO VI (P. José Mª Doménech SDB)   
La persona, unidad esencial, muchas veces vive que el mal físico habla de un interior desviado de la gloria de Dios. Sólo Él es el Salvador
Lv. 13, 1-2.45-46:  "El Señor dijo a Moisés y a Arón: «Cuando aparezca en la piel de una persona... un caso de lepra… será llevada al sacerdote... La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: “Impuro, impuro”. Será impuro mientras dure su afección... vivirá apartado..., fuera del campamento»".
Salmo: 31:               "Me alegras con tu Salvación, Señor"
1Cor. 10, 31-11, 1: "...cualquier cosa que hagan, háganlo todo para Gloria de Dios. No sean motivo de escándalo... Hagan como yo, que me esfuerzo... no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse. Sigan mi ejemplo como yo sigo el... de Cristo"
Mc. 1, 40-45:          "Se acercó un leproso a Jesús... y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme» Jesús, conmovido,... lo tocó diciendo: «Lo quiero, queda purificado». Y la lepra desapareció y quedó sano. ...Lo despidió advirtiéndole severamente: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote… para que les sirva de testimonio»... Apenas se fue, empezó a proclamarlo por todo el mundo... Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad... Y acudían a Él de todas partes".
La lepra es vista como una impureza que carcome a la persona desde dentro. Se trataba de una enfermedad que pone en peligro a todos. También hoy las actitudes, o procesos, perversos, que degradan a la persona y a la sociedad, son interiores y fluyen en actitudes destructivas.
Nuestro mundo se desarrolla, pero también está amenazado de muerte por un enemigo peor que cualquier lepra: vivir distanciados, de espaldas a Dios, buscarse a sí mismo, cerrarse al Amor que nos ha dado y nos sigue danto la vida y nos lleva hacia la plenitud: el Amor de Dios.
El desgaste y las enfermedades son inevitables. Pero, si personal y socialmente fuéramos personas interiormente sanas, todo sería mejor superado. La descomposición social que vivimos nace del corazón humano, que no logra, por sí mismo, mantenerse en la búsqueda del bien del otro como prioridad, y se deja atrapar por el egoísmo que degenera las relaciones y estructuras.
Sólo el Amor de Dios, expresado en Jesús, puede sanar el interior enfermo, pues lo libera de la lepra de su egoísmo, y lo centra en la Gloria de Dios, garantía de su grandeza y libertad.
El pecado distancia moralmente de la comunidad y pone en peligro a todos, persona y sociedad
El pueblo se defiende de la lepra con la exclusión –aislamiento– para no poner en peligro a toda la Comunidad. El leproso es parte del pueblo, si lo respeta, debe avisar que está enfermo.
La lepra era considerada castigo al pecado, por eso el profeta compara al servidor sufriente como un leproso, porque carga con los pecados de todos. Sólo Dios puede sanarlo y ¡lo hará!
La libertad en todo lo vivido está en que todo se haga para la gloria de Dios y el bien de todos
La experiencia de Pablo está centrada en Cristo y su decisión de hacer todo y sólo según la Voluntad del Padre, que es la salvación y vida para los hermanos. Para eso fue elegido.
Pide a la Comunidad que vivan en esta libertad. Nada de cerrarse en sí mismos, pues eso perturba toda relación y servicio, porque le quita la honestidad del Amor de Dios, que es libre.
Lo importante es ofrecer la salvación, sobre todo a los más débiles, y ayudarles a vivirla.
Cristo actúa desde una libertad que libera de toda impureza y proclama la misericordia de Dios
El sacerdote del Antiguo Testamento sólo constataba la presencia o superación de la lepra.
Sólo Dios –y el Mesías– puede liberar de esta mancha destructiva, signo de impureza.
Cuando Jesús sana al leproso, lo toca, pues le mueve el amor y éste supera la ley. En ello da el claro mensaje, de que lo importante para Él es librarnos de todo lo que pueda destruirnos. Y nada destruye más que el pecado. La ley vale por el amor que la implica, no por sí misma.
Pidamos a María amar con pureza de corazón buscando, siempre y en todo, la gloria de Dios y la salvación de todos los que el Señor ponga en nuestra vida, sin egoísmos que nos cierran.
En nuestra pequeña ciudad de Puerto Deseado y en nuestra diócesis, la más grande de Argentina, estamos a las puertas de la última peregrinación de este año Jubilar, en el que celebramos los cincuenta años de la creación de esta Diócesis de Río Gallegos, que abarca las dos provincias más australes de la Patagonia Argentina: Santa Cruz y Tierra del Fuego.
La peregrinación es a la gruta de de la Virgen de Lourdes, una formación rocosa natural de origen volcánico, que se descubrió hace 65 años en nuestra zona, y que se dedicó, de común acuerdo, a la Virgen de Lourdes por su parecido a la formación de Francia. Desde aquella época comenzaron las peregrinaciones y nunca se han detenido, sino que más bien se han ido ampliando, aunque no viene muchísima gente, pero es un flujo continuo.
Pido al Señor que nos ayude para que sea un verdadero encuentro con Él a través del Auxilio y cariño de nuestra Madre Universal.

Entramos en la semana sexta del tiempo ordinario y en ella el Señor, que nos libera de toda degradación humana, nos invita a acercarnos con sencillez, a suplicar con confiada sinceridad y a estar dispuestos a proclamar su Gloria con cada uno de nuestros actos, palabras y pensamientos.
No se trata de estar mejor nosotros, sino de ayudar, al mayor número posible, a encontrarse con el Señor Jesús como su Salvador, al que pueden pedirle, con la seguridad de ser escuchados, que les purifique de toda mancha y les libere de toda esclavitud.
Él lo hace sin cansancio, aunque, después, nosotros perdamos el ritmo y no sigamos sus huellas de Vida Nueva y Libertad.
Lo importante es saber suplicar sabiendo que necesitamos de Él. No tanto para que nos resuelva un problema, sino para que sane nuestra vida y purifique nuestra existencia de tanta degradación a la que nuestros egoísmos la han ido sometiendo y con los que nos hemos ido degradando, con todas las consecuencias sociales que esto conlleva y que a todos afectan, sobre todo a los más débiles y pequeños.
A la gruta de Lourdes de Francia muchos van a pedir la curación de tantas enfermedades.
Jesús este domingo se nos muestra como el que sana y salva, dejándonos a nosotros la tarea de anunciar su Amor y Bondad sanadora a todos los que quieran escucharnos y aceptarle.
Confiemos al Señor nuestras vida y Él las sanará de toda mancha, según sea nuestra confianza en Él.
El leproso se acercó, suplicó y proclamó la Gloria de Dios. Pablo nos invita a hacer lo mismo a lo largo de toda nuestra vida.
María nos ayude a acercarnos con sencilla confianza al Señor y a mantener nuestro compromiso de evangelizadores de nuestros hermanos para ganar para Cristo a los más posibles.
Dios nos bendiga a todos y nos dé la Gracia de su Amor para darlo a los que nos rodean.
Unidos en oración con María:
P. José Mª Doménech SDB 
  

domingo, 5 de febrero de 2012


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO V  (P. José Mª Doménech SDB)
En un mundo de dolor, somos, por vocación bautismal, anunciadores del hombre-Jesús que salva a toda persona que se le abra y confíe
Jb. 7, 1-4.6-7:                "Job habló diciendo: «¿No es una servidumbre los días del hombre en la tierra?... Como un esclavo que suspira por la sombra... me han tocado en herencia meses vacíos, me han sido asignadas noches de dolor... Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no verán más la felicidad".
Salmo: 146:                   "Alaben al Señor que sana a los que están afligidos"
1Cor. 9, 16-19.22-23:  "Si les anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no evangelizara!... se me ha confiado una misión… Predicar el Evangelio... siendo libre, me hice esclavo de todos para ganar el mayor número posible... Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio... por amor a la Buena Noticia..."
Mc. 1, 29-39:                 "Jesús fue, con Juan y Santiago, a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre y... Él se acercó... y la curó. Ella... se puso a servirlos. Al atardecer... la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos... y expulsó muchos demonios; pero no los dejaba hablar... Por la mañana... Jesús se levantó... y... estuvo orando... cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando» Él respondió: «Vayamos a otra parte... porque para eso he salido» Y fue por toda Galilea predicando... y expulsando demonios".
El ‘espíritu inmundo’ –del mal– nos ‘cierra’ en la iglesia y, en el hogar, nos ‘enferma’. Jesús es liberador del mal y del espíritu que nos impida abrirnos al Señor y a los hermanos.
No hay peor enfermedad es cerrarnos en nosotros mismos y no servir ni a Dios ni a los hombres. Jesús es la mano liberadora para llevarnos a ser más fuertes que toda enfermedad. Es signo de eso abrirnos a los dones de Vida Nueva, gozo, libertad e intimidad con Dios y servir.
Quien acepta y vive la Gracia de los dones de Dios, los ofrece a los hermanos: evangeliza.
No hay nada peor para la salud humana que el vacío de sentido, pues eso es existencial. Ninguna enfermedad se resiste a la Misericordia providente de Dios; sólo la persona atrapada en su egoísmo, arriesga lo que el Señor le ofrece a través del ministerio de la Comunidad.
El dolor, experiencia inevitable, nos lleva a palpar lo que somos: seres tan limitados y frágiles
¡Cuánto nos cuesta hoy asumir con dignidad la realidad del dolor! Casi siempre intentamos evitarlo, huir de él y, de ese modo, lo hacemos más poderoso en su capacidad destructiva.
De la vivencia de Job, mucho es actual, es experiencia concreta hoy. Pero nos falta lo esencial de ella: su constante diálogo con Dios. Siente el peso mortal del dolor, pero no se deja vencer por él. Su confiada apertura al Dios de Misericordia, genera la superación de su depresión.
Si cualquier dolor se asume viviendo en el Amor de Dios, no nos perjudica, nos fortalece.
La experiencia personal de la salvación de Dios nos lleva a vivir la necesidad de Evangelizar
Pablo no puede callar la salvación que vive cada día, pues le llena de plenitud de vida y entiende que ésta está destinada a todos. ¡No puede callar! DEBE OFRECÉRSELA A TODOS.
La base para ser evangelizador está en vivir íntimamente el diálogo personal con el Dios que nos salva y nos renueva cada día en la experiencia de ser enriquecidos por su Amor.
Vivir, por la meditación, esta realidad tan concreta e histórica, nos llevará a no eludir los esfuerzos necesarios para llevar a otros a llenarse de tan liberadora y enaltecedora experiencia.
La salud integral, la que nos impulsa a servir en el Señor y como Él, es un don diario de Jesús
Jesús da vida y energía nueva para ser, como Él, dignos servidores de la comunidad. Ésta pide por sus enfermos; si ellos dejan actuar a Jesús, encuentran sanación. Lo que da fortaleza y sentido profundo al actuar de Jesús, y de la Comunidad –y de sus apóstoles– es la intimidad con el Padre que los envía: la oración personal, y comunitaria, para vivir disponibles a todo.
Pidamos a María vencer todo mal para ofrecer el Evangelio de la vida siempre y a todos.

domingo, 29 de enero de 2012


CICLO B – TIEMPO ORDINARIO – DOMINGO IV
En el Bautismo Dios nos hace sus profetas. Siempre atentos a su don, lo podremos compartir. Para ser creíbles, vivámoslo con sinceridad
Dt. 18, 15-20:   "El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre Uds.... y es él a quien escucharán... pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo yo que le ordene. Al que no escuche mis palabras… yo mismo le pedirá cuentas. Y, si un profeta se atreve a pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá".
Salmo: 94:        "¡Ojalá hoy escuchen la voz del Señor!"
1Cor. 7, 32-35: "Yo quiero que Uds. vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, y así su corazón está dividido... Les he dicho estas cosas..., no para ponerles un obstáculo, sino para que Uds. hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor".
Mc. 1, 21-28:    "Jesús entró en Cafarnaúm y, cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados... y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen! Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea".
¿De dónde le viene la autoridad a Jesús? No era maestro oficial, ni sacerdote, ni profeta formal; su enseñar con autoridad viene de una vida coherente, privada y pública: sabía, por experiencia viva, de qué estaba hablando, pues a Dios lo conocía directamente; vivía como pensaba Dios. Hablaba de acuerdo a la vida intima que vivía, no por estudio o reflexión erudita.
La autoridad de Jesús sobre el mal, no dependía de fórmulas, sino de su identidad personal: Dios actuaba en Él y, a través de Él, su Amor liberaba al hombre que se le acercaba.
Jesús es el prototipo del profeta de Dios viviente, lleno de ternura materna, del que habla en su nombre, del que hace presente su Amor través de cada una de sus obras y palabras.
Ésta es la vocación de todo cristiano. No se trata de ‘portarse’ como cristiano, sino de ser del Señor, que nos rescató de la perdición con el don de su Vida: debemos entregarnos totalmente a Él, vivamos en el estado en el que vivamos. El cristiano, por el Bautismo, es un consagrado a la Gloria de Dios y al bien de los que le rodean y de aquellos a los que el Padre Dios le envía.
Dios se acerca a toda persona de tal modo que ella pueda, si quiere, escuchar sin miedos
Los profetas de Dios son llamados por Dios del corazón de cada pueblo, ciudad y familia. Lo que necesario para ser fieles es aprender a escuchar: el profeta a Dios y nosotros al profeta.
Actitudes indispensables en el profeta son la atención constante y la obediencia sincera.
Si se preocupa de no perder prestigio o de llegar al poder, traiciona su vocación; y el profeta traidor es el peor de los pecadores, pues desacredita a Dios y engaña a los hermanos.
Todos somos profetas y estamos consagrados a servir al Señor para el bien de los hermanos
Pablo, después animar a valorar la posibilidad de dar a Dios toda nuestra vida, anima a que algunos la consagren al Señor para servicio exclusivo de la Comunidad de los hermanos.
El matrimonio es bueno, pero que sea en el Señor y para su gloria, pues eso beneficia a todos: esposos e hijos; otros intereses desfiguran el don de la vida y la esclavizan a otras fuerzas.
Jesús es el Maestro que anuncia lo que vive en su intimidad con el Padre, que salva y libera
Jesús tiene una autoridad nueva, personal, propia: vive lo que enseña. Contrasta con los otros maestros: ellos repetían las doctrinas recibidas y no siempre respetaban la Palabra de Dios.
Jesús es acogido por la gente sencilla y se impone a los ‘espíritus impuros’, que se rebelan.
Hace callar, con energía llena de autoridad y fuerza interior, al poder del mal y de la mentira, que lo reconocen el Hijo Salvador, pues el pueblo no estaba listo para verlo como el Mesías.
Pidamos a María saber escuchar al Salvador y convertirnos para centrarlo todo sólo en Él.

sábado, 26 de noviembre de 2011

CICLO B – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO I

CICLO B – TIEMPO DE ADVIENTO – DOMINGO I

Dios nos ama y cuida: nos da lo necesario para que vivamos en su grandeza, pero necesitamos atención y obediencia para gozar en su Amor

Is. 62, 16b-17.19b. 64, 2-7: "Tú, Señor, eres nuestro Padre, nuestro Redentor. ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte?... Si rasgaras el cielo y descendieras las montañas se derretirían... ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de Ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en Él… ¡todos somos obra de tus manos!"

Salmo 79: "Restáuranos, Señor del Universo; restauranos".

1Cor. 1, 3-9: "No dejo de dar gracias a Dios por Uds. por la gracia que les ha dado en Cristo Jesús... Él les mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables... Porque Dios es fiel y Él les ha llamado a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor".

Mc. 13, 33-37: "Jesús dijo…: Tengan cuidado… porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que... deja su casa al cuidado de sus servidores y recomienda al portero que permanezca en vela... porque no saben cuándo llegará el dueño... Esto… se lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!"

Comenzamos de nuevo un año litúrgico. En él el Señor nos ofrece profundizar-alimentar-celebrar nuestra Fe como discípulos suyos. Abramos el corazón a todos los maravillosos dones que el Señor nos dará sin límite alguno de su parte. ¡No los pongamos, neciamente, nosotros!

Dios nos invita a estar atentos. No durmamos creyendo que las prácticas religiosas sustituyen nuestro compromiso cristiano. No. Las prácticas son buenas para nosotros si les permitimos que nos ayuden a profundizar y alimentar nuestra responsabilidad evangélica en la historia concreta que ahora vivimos, si consentimos que nos centren en nuestro compromiso de vivir como testigos del Señor Jesús, el Resucitado, el fiel testigo de la Misericordia de Dios.

Dios es fiel, no falla jamás, pero, como buen padre-educador, nos pide esfuerzo diario.

Las maravillas de Dios están al alcance de quien desee percibirlas y beneficiarse de ellas. El pueblo de Israel es testigo de esto, tanto de todo lo positivo que trae consigo la confianza obediente al Señor, como de lo negativo y mortal que genera con la resistencia y la rebeldía.

Es duro aceptar nuestra culpa y sus consecuencias, pero el Dios de amor está para salvarnos

¡Cuántas veces pedimos al Señor que venga! Y, sin embargo, Él nunca se ha ido; quienes nos alejamos somos nosotros. Y nos vienen todas las desgracias, algunas con la cruel promesa de felicidad. La historia se repite porque no aprendemos a vivir atentos ni nos esforzamos por renovarnos con sinceridad. Constantemente, una generación tras otra, reedita los mismos errores.

Dios quiere hacer maravillas en nuestra vida, pero desea, ¡necesita!, ser aceptado como es.

La fidelidad de Dios nos acompaña siempre y transforma la vida de quien en Él confía

Pablo se alegra por los dones que el Señor concede en abundancia a la Comunidad cristiana y, además, está seguro de la fidelidad providente de Dios.

Si confiamos en Dios y su Providencia, es decir, en su cuidado paterno, interesado por el bien profundo de cada uno de sus hijos, maduraremos en la Fe y la viviremos con fortaleza.

Se nos pide que estemos atentos, pues Dios actúa siempre, pero los distraídos pierden sus dones

Jesús nos pide estar preparados porque la llegada del Señor no se nos avisa: está entre nosotros y todo lo que vivimos en nuestro interior, nos compromete. Toda circunstancia es una oportunidad de fidelidad, o de traición, a nuestra Misión, la misma del Señor: ¡Él nos la confió!

Vino en Belén como pobre humano; viene todos los días en todo ser humano próximo y vendrá glorioso para mostrar la verdad o mentira de las actitudes de nuestra vida: ¡atentos!

Estar preparados para servirle, para defenderle, para ofrecernos a Él, en nuestros hermanos, nos recordaba Él mismo el domingo pasado. Éste es el único criterio de éxito y fidelidad.

Pidamos a María nos ayude a mantener atento el corazón a la constante presencia de Dios.

Madre de Don Bosco y de la Familia Salesiana


¡25 de Noviembre es FIESTA SALESIANA!

Hace 155 años Mamá Margarita Madre de Don Bosco y de la Familia Salesiana, la inspiradora de la creación de la congregación y Primera Cooperadora Salesiana, hoy VENERABLE…camino a los altares”, nació al cielo un día como hoy el año de 1,856 con tan sólo 68 años de edad.

Ciertamente Mamá Margarita estuvo presente, también activamente, en el primer desarrollo “espiritual” de la obra: los primeros momentos de formación del método y del clima salesiano, la presencia y el acompañamiento de los primeros discípulos: Cagliero, Rua, Don Alasonatti y Domingo Savio; las primeras Compañías, los primeros frutos de santidad, los primeros clérigos y la preparación de la Sociedad Salesiana, que será fundada sólo tres años después de su muerte.

La presencia femenina y maternal es un hecho único en la historia de los Fundadores de Congregaciones educativas. “La Congregación Salesiana nació en las rodillas de Mamá Margarita”, ha escrito un biógrafo de Don Bosco.

Sin embargo, la más hermosa de las tareas de Mamá Margarita fue aquella en la que usaba no sólo los brazos, sino su corazón, su talento innato de educadora. Todos aquellos huérfanos la llamaban “mamá”: estaba bien claro que no se limitaba a ser su cocinera o su ropera. Tenían en ella una confianza total. A lo largo de la jornada ella intervenía para corregir, exhortar, consolar, ofrecer el consejo oportuno, para formar su carácter y su corazón de creyentes, para recordar la presencia de Dios, invitar a ir a confesarse con Don Bosco y recomendar la devoción a María.

Se puede afirmar que a Mamá Margarita hay que atribuir el mérito de haber sembrado en Don Bosco los gérmenes del célebre trinomio: razón, religión, amor, que ella vivió sencillamente en su calma, afabilidad y autoridad. La divina Providencia le concedió la gracia de ser una educadora “salesiana”, animada de un amor preventivo que sabía comprender, exigir, corregir, esperar y sonreír.

Por todo esto, no fue casualidad que Don Bosco naciera a los altares como Santo de la iglesia un 01 de abril de 1,924, fecha de su canonización y “cumpleaños de Mamá Margarita”, conozcámosla un poco más y asombrémonos de cómo Dios en su infinita misericordia se manifiesta y da sabiduría aún a los más pobres y necesitados si le tienen FE.

En muchas partes del mundo salesiano se celebra el día de hoy “el día del Salesiano Cooperador” y se realizan nuevas promesas y se renuevan otras, recemos por las vocaciones de esta rama de la familia salesiana de la que Don Bosco dijo: “El futuro de la congregación está en manos de los cooperadores salesianos, la mano de Dios guía sus pasos, podra ser una utopía mía pero la mantengo”. Un Abrazo a la distancia para todos los Salesianos Cooperadores del Perú y del Mundo Salesiano.

Adjunto un archivo alusivo lo que de seguro será tan sólo la primera entrega de una serie sobre esta santa mujer:

“MAMÁ MARGARITA MADRE DE DON BOSCO Y DE LA FAMILIA SALESIANA”

(Encender audio)

Saludos

Jorge Bravo S.

Salesiano Cooperador